Plantas de calabazas: cómo cultivarlas con éxito paso a paso 

Plantas de calabazas: cómo cultivarlas con éxito paso a paso 

Cultivar calabazas en casa es una de esas experiencias que merece la pena probar al menos una vez si tienes un huerto, un jardín o simplemente bastante espacio disponible. Son plantas vigorosas, productivas y muy agradecidas cuando encuentran las condiciones adecuadas. Además, existe una enorme variedad de formas, colores, tamaños y usos: desde pequeñas calabazas comestibles hasta ejemplares enorme y variedades ornamentales. 

Aunque a primera vista pueda parecer un cultivo complicado por el tamaño que alcanza la planta, lo cierto es que aprender a cuidar una planta de calabaza no resulta especialmente difícil. El secreto está en proporcionarle suficiente sol, espacio, nutrientes y agua durante su desarrollo. 

En esta guía repasamos todo lo que debes saber sobre el cultivo de calabaza, desde la siembra hasta la cosecha, incluyendo los problemas más habituales y algunas variedades menos conocidas.

Cultivar calabazas en casa

Planta de calabaza: características que debes conocer antes de cultivarla

Las calabazas pertenecen a la familia de las cucurbitáceas, al igual que los calabacines, pepinos y melones. La mayoría de las variedades cultivadas pertenecen a especies como Cucurbita pepo, Cucurbita maxima o Cucurbita moschata. 

La planta de calabaza suele desarrollar tallos largos que se extienden rápidamente sobre el terreno. Algunas variedades tienen un crecimiento más compacto, pero muchas pueden ocupar varios metros si encuentran buenas condiciones. 

Por eso, antes de plantar conviene pensar bien dónde vamos a colocarla. No es precisamente una planta discreta: cuando está cómoda, se hace notar. 

Sus grandes hojas cumplen una función importante, ya que permiten captar mucha luz y además ayudan a proteger el suelo frente a la evaporación. Durante su desarrollo aparecen también las características flores amarillas de las cucurbitáceas, que posteriormente darán lugar a los frutos.

Flores masculinas y femeninas

Una particularidad interesante de la calabaza es que produce flores masculinas y femeninas en una misma planta. 

Las masculinas suelen aparecer primero y están unidas a un tallo fino. Las femeninas resultan fáciles de reconocer porque debajo de la flor presentan una pequeña protuberancia con forma de calabaza. 

Para que se forme el fruto, el polen de las flores masculinas debe llegar hasta las femeninas, normalmente gracias a insectos polinizadores como las abejas. 

Si observas muchas flores pero ninguna calabaza empieza a crecer, una mala polinización puede estar detrás del problema. 

¿Cuándo plantar calabazas?

Elegir correctamente el momento de siembra es uno de los factores más importantes para obtener buenos resultados. 

La calabaza necesita temperaturas relativamente cálidas para germinar y desarrollarse. No tolera bien las heladas y las plantas jóvenes son especialmente sensibles al frío. 

Una estrategia habitual consiste en comenzar el semillero protegido durante la primavera y trasladar posteriormente las plantas al exterior una vez haya pasado el riesgo de temperaturas bajas. Como referencia, las semillas germinan especialmente bien alrededor de los 18-21 ºC y la siembra exterior suele realizarse a finales de primavera. 

En zonas con primaveras frescas o húmedas, como ocurre habitualmente en Galicia, empezar el cultivo en un lugar protegido permite ganar tiempo y controlar mejor las primeras semanas de crecimiento.

¿Se pueden sembrar calabazas en septiembre?

Con la llegada de septiembre las calabazas se vuelven muy populares, llega el frío, se acerca Halloween…, pero debemos hacer una puntualización importante. 

En la mayor parte de España, y especialmente en zonas del norte como Galicia, septiembre no suele ser el momento adecuado para iniciar un cultivo de calabaza al aire libre. 

La planta necesita varios meses de temperaturas favorables para crecer, florecer y desarrollar frutos maduros. Si sembramos en septiembre, la bajada de temperaturas y la reducción de horas de luz llegarán cuando la planta todavía se encuentre en pleno desarrollo. 

De hecho, septiembre suele coincidir más con el periodo de cosecha de muchas variedades plantadas durante la primavera que con una nueva siembra. 

Solamente en climas especialmente cálidos, instalaciones protegidas o bajo unas condiciones de cultivo muy controladas podría plantearse una siembra tardía. Para un huerto doméstico, lo recomendable es planificar el cultivo para la primavera siguiente. 

Cómo sembrar semillas de calabaza paso a paso

Puedes realizar una siembra directa en el terreno o preparar previamente un semillero. 

La segunda opción permite controlar mejor la germinación y proteger la plántula de calabaza durante sus primeras semanas.

Preparar el semillero

Utiliza pequeñas macetas individuales o bandejas con recipientes suficientemente amplios. Las semillas de calabaza son grandes y sus raíces se desarrollan con rapidez, por lo que no conviene mantenerlas demasiado tiempo en recipientes pequeños. 

Coloca una semilla por recipiente en un sustrato ligero y mantén una humedad constante, pero sin llegar a empaparlo. 

La germinación se produce mejor en un entorno cálido y luminoso. Cuando aparezcan las primeras hojas, coloca las plantas en una zona con mucha claridad para evitar que desarrollen tallos excesivamente largos y débiles.

Cómo cuidar una plántula de calabaza

La plántula de calabaza crece bastante rápido cuando dispone de buena temperatura. 

Durante esta primera fase conviene controlar especialmente tres factores: 

  • Buena iluminación.
  • Riego moderado. 
  • Temperatura estable. 

El exceso de humedad es uno de los errores más habituales. El sustrato debe permanecer ligeramente húmedo, pero las raíces necesitan también oxígeno. 

Cuando las raíces empiecen a ocupar todo el recipiente y las temperaturas exteriores sean adecuadas, llegará el momento de realizar el trasplante. 

Antes de llevarla definitivamente al exterior es recomendable acostumbrarla progresivamente a las nuevas condiciones durante varios días. 

El lugar perfecto para cultivar calabazas

Uno de los grandes secretos del éxito del cultivo de calabaza está en elegir correctamente su ubicación. 

Mucho sol

Busca una zona donde la planta pueda recibir varias horas de sol directo cada día. 

Una buena exposición favorece tanto el crecimiento vegetativo como la floración y la posterior maduración de los frutos. 

En zonas especialmente húmedas, además, una ubicación soleada y ventilada ayuda a reducir la aparición de determinados problemas causados por hongos. 

Mucho espacio

También necesitarás espacio. Las variedades rastreras pueden extenderse considerablemente. Como referencia, las variedades compactas pueden necesitar alrededor de 90 cm entre plantas, mientras que las rastreras pueden requerir aproximadamente 1,5 metros. 

Si tienes un huerto pequeño, busca variedades de porte más compacto. 

También es posible dirigir los tallos hacia zonas donde no interfieran con otros cultivos. Incluso puedes aprovechar determinados bordes del huerto para permitir que la planta avance libremente. 

cosecha de calabazas

¿Qué suelo necesita una planta de calabaza?

Las calabazas son plantas exigentes en nutrientes. 

Necesitan un terreno fértil, profundo y capaz de conservar cierto grado de humedad sin permanecer constantemente encharcado. 

Antes de plantar puedes mejorar el suelo incorporando compost maduro o materia orgánica bien descompuesta. 

Esto permite mejorar tanto la estructura como la capacidad del terreno para conservar humedad y nutrientes. 

El drenaje también importa

Que una calabaza necesite agua no significa que quiera vivir con las raíces encharcadas. 

Un terreno compacto donde el agua permanece acumulada durante demasiado tiempo puede provocar problemas radiculares. 

Si el suelo de tu jardín es muy pesado, trabajar previamente su estructura y aportar materia orgánica puede resultar especialmente beneficioso. 

Cómo regar las plantas de calabaza correctamente

Intenta no mojar constantemente las hojas

Siempre que sea posible, dirige el agua directamente hacia el suelo. 

Mantener el follaje constantemente húmedo puede favorecer la aparición de determinados hongos, especialmente en ambientes con humedad elevada. 

Un sistema de riego por goteo resulta especialmente práctico para este tipo de cultivos.

También puedes añadir una capa de acolchado alrededor de la planta. Ayudará a conservar la humedad, limitar el crecimiento de hierbas competidoras y evitar que el suelo quede completamente expuesto al sol.

Abonado de la calabaza: una planta con bastante apetito

Si buscas una planta que sobreviva prácticamente sin nutrientes, probablemente la calabaza no sea la candidata ideal. 

Su rápido crecimiento, grandes hojas y frutos voluminosos requieren una disponibilidad elevada de nutrientes. Antes de plantar resulta recomendable enriquecer el terreno con materia orgánica. Más adelante puede ser necesario complementar la nutrición dependiendo de las características del suelo y de la evolución de la planta. 

No obstante, tampoco debemos caer en el extremo contrario. Un exceso de determinados nutrientes, especialmente nitrógeno, puede provocar un crecimiento espectacular de hojas y tallos sin que exista una producción proporcional de flores y frutos. 

La idea no es conseguir la planta con las hojas más grandes del vecindario, sino una planta equilibrada y productiva.

¿Se pueden cultivar calabazas en maceta?

Sí, aunque con algunas condiciones. Una planta de calabaza necesita bastante espacio tanto por encima como por debajo del suelo. Por eso debemos utilizar recipientes grandes y elegir preferiblemente variedades compactas. 

Las variedades de porte arbustivo resultan mucho más manejables que las grandes calabazas rastreras. Para ejemplares compactos pueden utilizarse recipientes amplios, de unos 45 cm de diámetro como referencia, siempre con buenos orificios de drenaje. 

En maceta deberás prestar todavía más atención al riego y la nutrición, ya que el volumen de sustrato disponible es limitado y pierde humedad con mayor rapidez.

Problemas frecuentes durante el cultivo de calabaza

Aunque son plantas bastante resistentes cuando crecen en buenas condiciones, existen algunos problemas que pueden aparecer durante la temporada. 

Oídio

Uno de los más reconocibles es el oídio. Se manifiesta como una especie de polvo o manchas blanquecinas sobre las hojas. Puede aparecer con mayor facilidad cuando existen condiciones ambientales favorables para el hongo y poca circulación de aire. 

Mantener una buena separación entre plantas, evitar mojar innecesariamente las hojas y controlar periódicamente el cultivo ayuda a detectar el problema en sus primeras fases. 

Caracoles y babosas

Las plantas jóvenes pueden resultar especialmente atractivas para caracoles y babosas, algo que debemos vigilar especialmente en zonas húmedas. 

Una plántula de calabaza recién trasplantada puede sufrir daños importantes en muy poco tiempo. 

Revisa las plantas con frecuencia durante las primeras semanas y aplica las medidas de control adecuadas si detectas actividad. 

Flores que no producen frutos

Encontrar flores que posteriormente se caen no siempre significa que exista un problema. Recuerda que las primeras flores suelen ser masculinas. 

Sin embargo, si aparecen flores femeninas pero los pequeños frutos no avanzan y terminan deteriorándose, puede existir un problema de polinización. 

Favorecer la biodiversidad y la presencia de insectos polinizadores en el jardín puede ayudarte a conseguir mejores resultados. 

¿Qué es la calabaza de esponja?

No todas las calabazas se cultivan para terminar en una crema o un puré. 

La conocida como calabaza de esponja, luffa o Luffa aegyptiaca pertenece también a la familia de las cucurbitáceas, aunque no pertenece al género Cucurbita de las calabazas habituales. 

Sus frutos jóvenes pueden consumirse en determinadas culturas, pero probablemente sea más conocida porque, cuando el fruto madura y se seca, en su interior aparece una estructura vegetal fibrosa. Es la famosa esponja de luffa. 

variedades de calabazas

Cómo cultivar calabazas esponja

Las calabazas esponja necesitan una temporada larga y cálida para completar correctamente su desarrollo. Son plantas trepadoras vigorosas, por lo que agradecen disponer de estructuras resistentes sobre las que crecer. 

En zonas con veranos relativamente cortos resulta especialmente interesante comenzar el semillero protegido con suficiente antelación. 

Para obtener las características esponjas vegetales hay que permitir que los frutos alcancen una maduración avanzada antes de recolectarlos y procesarlos. 

Es una alternativa curiosa si ya tienes experiencia con otros cultivos de la familia de las cucurbitáceas y quieres probar algo diferente en tu huerto. Si te interesa aprender mas sobre cultivo en casa te invitamos a leer nuestro artículo: Asociación de cultivos para un huerto exitoso

Calabaza y calabacín amarillo: ¿son lo mismo?

Otro término que puede generar cierta confusión es el calabacín amarillo. 

Aunque calabazas y calabacines pertenecen a la misma familia y comparten muchas necesidades de cultivo, no son exactamente lo mismo. 

El calabacín se suele consumir cuando el fruto todavía está inmaduro y su piel continúa tierna. Además del clásico calabacín verde, existen variedades amarillas de tonos muy llamativos. 

El calabacín amarillo se cultiva de forma muy similar: necesita temperaturas cálidas, buena exposición solar, terreno fértil y riego regular. 

La principal diferencia práctica es que suele presentar un crecimiento más compacto y sus frutos se recolectan continuamente durante la temporada cuando todavía son jóvenes. 

Si no tienes suficiente espacio para una gran planta rastrera de calabaza, cultivar calabacines puede ser una alternativa interesante.

Cuándo y cómo recoger las calabazas

Después de varios meses cuidando el cultivo llega probablemente la mejor parte: la cosecha. El momento exacto dependerá de la variedad. 

Las calabazas destinadas a conservación deben alcanzar una buena madurez antes de recogerlas. Una piel firme, el color característico de la variedad y un pedúnculo que empieza a endurecerse son algunas señales que pueden indicar que el fruto está preparado. 

Corta el pedúnculo con una herramienta limpia en lugar de tirar de la calabaza. 

Siempre que sea posible, deja parte del tallo unido al fruto. Manipula también las calabazas con cuidado: un golpe o una herida pueden reducir considerablemente su capacidad de conservación.

Cómo conservar las calabazas después de cosecharlas

Una de las grandes ventajas de muchas variedades de invierno es su capacidad para conservarse durante meses. 

Para conseguirlo, los frutos deben estar completamente sanos y maduros. 

Antes de guardarlos, revisa cada calabaza y descarta para almacenamiento prolongado aquellas que presenten golpes, heridas o zonas blandas. 

Después, colócalas en un espacio seco, ventilado y protegido de temperaturas extremas. Evita amontonarlas unas sobre otras y revísalas periódicamente. 

Una pequeña zona dañada puede acabar deteriorando todo el fruto si pasa desapercibida. 

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Consejos finales para tener éxito con tus plantas de calabaza

Si tuviésemos que resumir todo el proceso de la calabaza, cultivo y cuidados en unas cuantas recomendaciones, serían estas: 

  • Elige una ubicación muy luminosa, prepara un terreno rico en materia orgánica y reserva más espacio del que crees que vas a necesitar. 
  • Comienza la siembra cuando las temperaturas sean adecuadas y protege especialmente las plantas durante sus primeras semanas. 
  • Mantén un riego regular evitando tanto la sequedad extrema como el encharcamiento, vigila las hojas y controla posibles plagas antes de que se conviertan en un problema importante. 
  • Y, sobre todo, ten paciencia. 

Durante las primeras semanas puedes tener una pequeña planta ocupando una esquina del huerto y preguntarte si realmente va a producir algo. Unas semanas después probablemente estarás intentando descubrir hacia dónde dirigir otro tallo que acaba de crecer un metro. 

Ahí está parte de la gracia de cultivar calabazas.

Con una buena planificación y unos cuidados relativamente sencillos, puedes conseguir una cosecha abundante y disfrutar durante meses de uno de los cultivos más vistosos y versátiles del huerto. 

Si quieres preparar tu próximo cultivo de calabaza, elegir semillas, mejorar el suelo de tu huerto o encontrar el sustrato y los productos adecuados para tus plantas, en Casaplanta Vigo puedes encontrar todo lo necesario para empezar y recibir asesoramiento para elegir la opción que mejor se adapte a tu espacio.

Además, si te interesa saber más sobre cultivos, puedes consultar nuestra guía sobre Cómo preparar un semillero y qué semillas elegir para tu huerto.

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