Cuidados de la albahaca: tips para que te dure 

Cuidados de la albahaca: tips para que te dure 
Cómo cuidar una planta de albahaca

¿Cuántas veces has comprado una planta de albahaca y a las dos semanas ya no había quien la salvara? A todos nos ha pasado. Y no es que tengas mala mano: es que nadie te explicó bien cómo cuidarla. En este artículo repasamos todo lo que necesitas saber sobre los cuidados de la albahaca, desde la ubicación hasta la poda. Esta vez la historia acabará diferente, ¡toma nota! 

Características de la planta de albahaca

La albahaca (Ocimum basilicum) es una planta aromática anual originaria de regiones tropicales de Asia. Es uno de los condimentos más populares en las gastronomías mediterránea, tailandesa y vietnamita, y seguro que la tienes más que presente en tu cocina. La variedad común y la genovesa (esa que aparece en cualquier receta de pasta 🤌🍝) son las más conocidas, pero también existen otras como la morada, la púrpura o la canela. Además de la cocina, existen muchos otros motivos y usos para tener una planta de albahaca en casa. Te los contamos. 

Beneficios y propiedades de la planta de albahaca

  • Repele insectos: si te preocupan los mosquitos en verano, los cuidados de la albahaca pueden ayudar contra mosquitos. Solo tienes que colocar macetas de esta planta en ventanas y balcones.  También ahuyenta la mosca blanca y protege cultivos cercanos como tomates y pimientos de los pulgones. 
  • Cuida tu salud: favorece la digestión, tiene efecto diurético, alivia las jaquecas y suaviza la garganta. En aceites esenciales actúa como relajante muscular, en champús, fortalece el cabello y se le atribuye la capacidad de estimular la producción de leche materna en lactantes. Eso sí, nunca debe sustituir el consejo médico.
  • Da sabor a tus platos: sus hojas frescas son un básico en las gastronomías mediterránea, tailandesa y vietnamita. Con una planta a mano, ensaladas, pastas y sopas ganan mucho. Echarles ganas a los cuidados de la albahaca en la cocina tiene recompensa inmediata 😉
  • Aromatiza cualquier lugar: la albahaca tiene un perfume superfresco que se intensifica al frotar las hojas, y se pierde en cuanto la planta empieza a secarse. Sin duda, un motivo más para mantenerla en buen estado dentro de casa.
  • Decora y atrae energía positiva: puedes poner una o varias plantas de albahaca en la ventana o en la cocina para dar frescura al espacio. Y si eres de los que creen en el Feng Shui, esta aromática tiene buena reputación en ese campo también.
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Cuidados de la planta de albahaca

Ubicación

La albahaca necesita luz directa y calor para crecer bien. Busca el rincón más soleado de tu terraza, jardín o ventana, y mantenla alejada de corrientes de aire, ya que el viento frío la debilita con rapidez. En invierno, protege las raíces con un acolchado o mulching. Los cuidados de la albahaca empiezan, precisamente, por elegir bien dónde la pones. 

Luz

La albahaca necesita un mínimo de 6 horas de luz directa al día. Puede crecer en el jardín, en una terraza o en interior, siempre que la ventana sea generosa con el sol. En verano, si el calor aprieta mucho, agradece algo de sombra al mediodía para que las hojas no se quemen. El cuidado de la planta de albahaca en interior es perfectamente viable, pero sin luz suficiente la planta pierde fuerza y aroma. 

Humedad ambiental

La albahaca prefiere ambientes con humedad moderada. El aire demasiado seco reseca sus hojas, y los espacios cerrados sin ventilación favorecen la aparición de hongos. Si la tienes en interior, aléjala de radiadores y aires acondicionadosPara los cuidados de la albahaca en maceta en casa, un pulverizador de agua a temperatura ambiente de vez en cuando le viene muy bien, especialmente en los meses de calefacción. 

Riego

En verano, riégala a diario, incluso dos veces si hace mucho calor, pero con poca cantidad cada vez. La idea es mantener el sustrato húmedo, nunca encharcado. Si el sustrato se encharca de forma repetida, las raíces se pudren y la planta no tiene solución. Por ello, un orificio en la base de la maceta ayuda a que el agua sobrante escape sin problema. En invierno, con dos o tres riegos semanales es suficiente. Con estos cuidados para tu albahaca en maceta, la diferencia se nota desde la primera semana. 

Temperatura

La albahaca prospera mejor entre 20 °C y 25 °C, aunque puede soportar temperaturas ligeramente superiores o inferiores a este rango. Si tu planta está a menos de 10 °C empieza a resentirse, y las heladas directamente la destruyen. Para germinar, el suelo debe estar entre 21 °C y 27 °C. Si tienes pensado sacarla al exterior, espera a que las noches superen los 10 °C de forma estable. El cuidado de la albahaca en los meses helados pasa, sobre todo, por protegerla del frío. 

Abono

La albahaca agradece un suelo fértil en nutrientes, especialmente cuando está en maceta, donde la tierra se agota antes que en el jardín. Durante la temporada de crecimiento, un fertilizante equilibrado cada tres semanas es suficiente para mantenerla activa. Eso sí, no te pases, porque si bien favorece el follaje, puede restarle intensidad al aroma. Una rutina de cuidados de la albahaca en maceta incluye abonar con regularidad, pero sin excesos. 

Sustrato

Para que la albahaca crezca bien, necesita una tierra rica en materia orgánica, como humus o compost, que retenga la humedad sin compactarse. El sustrato debe mantenerse siempre ligeramente húmedo y drenar bien para que las raíces no estén en contacto con agua estancada. Si con el tiempo la tierra se apelmaza, airearla con un palillo fino mejora la circulación.  

Trasplante

La mejor época para trasplantar es a mediados de primavera o de otoño. Prepara un suelo franco o franco arenoso, enriquécelo con compost y añade un fertilizante de liberación lenta. Elige siempre un lugar con 6 a 8 horas de sol directo al día, cuanta más luz recibe, más aromáticas y sabrosas se vuelven sus hojas. Una vez firme en su nuevo sitio, aplica todos los cuidados de la planta de albahaca para que su desarrollo sea el mejor posible. 

Plagas y enfermedades de la planta de albahaca: cuidados a tener en cuenta

Como cualquier aromática, la albahaca tiene sus enemigos. Detectarlos a tiempo te brinda más posibilidades de salvar la planta. Estas son las plagas más habituales y cómo hacerles frente: 

  • Minadores de la hoja: este insecto es similar a una mosca amarilla con manchas negras, deposita sus huevos en las hojas y las va consumiendo desde dentro, dejando unos surcos o caminos fáciles de identificar. Si lo encuentras, retira las hojas dañadas sin tirarlas cerca de la planta, elimina las malas hierbas y cambia el sustrato. Es muy importante en los cuidados de la albahaca, actuar antes de que la plaga se extienda.
  • Orugas: estos bichitos se camuflan con el color verde de las hojas, así que busca siempre en el envés, suelen estar allí. Si ves pequeños agujeros, ya sabes quién anda merodeando por ahí. Para eliminarlas de forma natural, retira las orugas a mano, vaporiza una solución de ajo y clavo con agua, o aplica cáscaras de huevo machacado cerca de la raíz. Si no puedes contra las orugas, utiliza directamente insecticidas específicos para acabar con ellas.
  • Arañas rojas: son ácaros que chupan la savia de las hojas y se reproducen con facilidad, especialmente en ambientes secos y calurosos. La detectarás por las manchas blanquecinas y una telaraña fina en el envés. Para combatirla, rocía la planta con agua, elimina las malas hierbas y aplica aceite de Neem con jabón de potasa. Con estos cuidados tu planta de albahaca puede recuperarse sin problemas.
  • Trips: los trips son tan pequeños que pasan desapercibidos hasta que el daño ya está hecho. Extraen la clorofila de las células y dejan las hojas con un tono marrón plateado bastante característico. Rocía la planta con agua con frecuencia, ya que la humedad los frena. Retira las hojas más afectadas y aplica aceite de Neem o jabón de potasa para acabar con ellos. 
  • Pulgones: esta plaga se reproduce muy rápido y ataca preferentemente los brotes más tiernos, chupando su savia. Además, excretan una melaza que atrae hormigas y favorece la aparición de hongos que dificultan la fotosíntesis. Para prevenirlos, esparce pieles de cebolla o ajo por el sustrato. Para eliminarlos, aplica una solución de agua jabonosa, aceite de Neem y jabón de potasa. Los cuidados de la planta albahaca frente a los pulgones requieren ojo, constancia y, si la situación lo requiere, insecticidas.

Propagación de la albahaca y sus cuidados

Existen tres formas de conseguir nuevas plantas de albahaca: por semillas en maceta, por semilleros o por esquejes.  

La primera es la siembra directa en maceta. Esta opción es la más sencilla, planta varias semillas en un sustrato fértil y húmedo, deja espacio entre ellas y elimina los brotes más débiles cuando empiecen a salir. Ten en cuenta todos los cuidados para que tu albahaca salga con fuerza. 

Si cuentas con semillas de esta aromática, puedes optar por el método del semillero. Pon mantillo húmedo, coloca una o dos semillas por hueco, cúbrelo con film para conservar la humedad y sitúalo cerca de una ventana soleada. Cuando salgan las primeras hojas, retira el film y trasplanta cuando los brotes tengan varios centímetros. 

El último tipo de  propagación es por esquejes. Para realizarlo, debes cortar un tallo de unos 10 cm e introducirlo solo en agua o junto con enraizante natural. En unos diez días tendrá sus raíces listas para trasplantar. El cuidado de la albahaca en maceta desde esqueje es rápido y con muy buenos resultados. Solo necesita luz, riego moderado y atención a posibles intrusos 🐛 

ENRAIZANTE

Cuidados de la albahaca en maceta y en el suelo del jardín: cómo podarla

La poda permite prolongar el ciclo de vida de la planta, es un imprescindible en los cuidados de la albahaca. El truco está en cortar los tallos justo por debajo del capullo floral. Así obligas a la planta a generar nuevos brotes en lugar de destinar toda su energía a florecer. Si la dejas florecer sin intervenir, se secará antes de tiempo. 

Plagas y enfermedades de la planta de albahaca

PALETA
DE ALUMINIO

TIJERA
PINZADORA

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