Plantas trepadoras con flor: tipos y cuidados

Plantas trepadoras con flor: tipos y cuidados
Plantas trepadoras con flor
  1. ¿Por qué elegir plantas trepadoras con flor? 
  2. Glicinia: una de las trepadoras con flor más espectaculares
  3. Rosa trepadora: un clásico que sigue funcionando : la causa más común
  4. Jazmín: flores pequeñas y un aroma inconfundible errores habituales que la provocan
  5. Clemátide: color sin ocupar demasiado espacio  pasa a tus plantas por dentro
  6. Buganvilla: una explosión de color para lugares soleados 
  7. Madreselva: una trepadora atractiva y aromática 
  8. Pasiflora: una de las flores más originales
  9. ¿Existen plantas trepadoras con flor todo el año? 
  10. Cómo elegir una planta trepadora para exterior 
  11. Cuidados básicos de las plantas trepadoras con flor 
  12. Plantas trepadoras en maceta: ¿es posible? 
  13. ¿Qué trepadora con flor elegir? 
  14. Una forma diferente de aprovechar cada rincón del jardín 

Las plantas trepadoras con flor son una de las mejores opciones para transformar un jardín, una terraza o incluso un balcón sin necesidad de ocupar demasiado espacio en el suelo. Pueden cubrir una pared, aportar sombra a una pérgola, ocultar una valla poco estética o convertirse en uno de los grandes protagonistas del exterior cuando llega la época de floración, ¡dando un toque de color que no pasa desapercibido! 

Además, existe una enorme variedad. Algunas destacan por sus flores espectaculares, otras por su aroma, las hay de crecimiento muy rápido y también especies de hoja perenne que mantienen el follaje durante buena parte del año. 

La clave está en elegir correctamente. No todas las trepadoras con flor se comportan igual ni necesitan las mismas condiciones. Antes de plantar una glicinia, una rosa trepadora o un jazmín conviene conocer cuánto pueden crecer, qué orientación prefieren y qué estructura necesitarán para desarrollarse. 

En esta guía repasamos algunas de las enredaderas con flores más interesantes para jardines y terrazas, cómo cuidarlas y qué aspectos deberías valorar antes de elegir la tuya.

¿Por qué elegir plantas trepadoras con flor?

Una de sus principales ventajas es su capacidad para aprovechar superficies verticales. 

Mientras que un arbusto necesita espacio alrededor para desarrollarse, muchas plantas trepadoras de exterior pueden crecer sobre muros, celosías, arcos, pérgolas o vallas. Esto las convierte en una solución especialmente interesante cuando queremos incorporar vegetación sin ocupar demasiados metros cuadrados. 

También permiten crear diferentes efectos en el jardín.

Puedes utilizarlas para: 

  • Cubrir una pared desnuda. 
  • Aportar privacidad a una terraza. 
  • Crear una zona de sombra bajo una pérgola. 
  • Decorar una entrada o un arco. 
  • Separar visualmente diferentes zonas. 
  • Incorporar color y floración en vertical. 
  • Suavizar estructuras demasiado duras o artificiales. 

Además, muchas plantas enredaderas con flores cambian completamente de aspecto a lo largo del año, ofreciendo una floración muy llamativa durante determinadas estaciones.

Glicinia: una de las trepadoras con flor más espectaculares

Si pensamos en una pérgola cubierta por grandes racimos de flores colgantes, probablemente estemos imaginando una glicinia. 

La glicinia, conocida botánicamente como Wisteria, es una trepadora vigorosa capaz de alcanzar un tamaño considerable cuando encuentra las condiciones adecuadas. 

Su principal atractivo aparece durante la floración. 

¿Cómo es la flor de la glicinia?

La glicinia en flor produce racimos colgantes formados por numerosas flores pequeñas. Los tonos más conocidos se encuentran entre el violeta y el lila, aunque también existen variedades blancas, rosadas o azuladas. 

Precisamente por esta característica es una de las opciones más buscadas cuando queremos una enredadera de flor morada que tenga un efecto muy ornamental. 

La glicinia flor resulta especialmente espectacular cuando cubre estructuras horizontales, como pérgolas o cenadores, porque los racimos quedan suspendidos y crean una especie de techo floral.

Cuidados de la glicinia

Antes de plantarla hay que tener en cuenta algo importante: no es una trepadora discreta. 

Puede crecer mucho y desarrollar ramas fuertes, por lo que necesita una estructura resistente sobre la que apoyarse. 

Conviene colocarla en una ubicación luminosa y con varias horas de sol directo si queremos favorecer una floración abundante. 

También necesita podas periódicas. 

La poda ayuda a controlar su crecimiento y puede favorecer la aparición de flores. Si dejamos que crezca completamente a su aire durante años, puede terminar ocupando mucho más espacio del previsto.  

Por eso, la glicinia funciona especialmente bien cuando disponemos de una pérgola, un muro amplio o una estructura diseñada para soportar su desarrollo. 

Rosa trepadora: un clásico que sigue funcionando

La rosa trepadora es otra de las grandes protagonistas entre las plantas trepadoras con flor. 

Su principal ventaja es la enorme variedad disponible. Podemos encontrar rosas en tonos blancos, amarillos, rosas, rojos, naranjas o combinaciones de varios colores. 

A diferencia de algunas enredaderas que se adhieren directamente a las superficies, las rosas trepadoras suelen necesitar que guiemos y sujetemos sus ramas sobre un soporte. Una celosía, una verja o un arco pueden ser perfectos.

¿Dónde colocar una rosa trepadora?

Por lo general, agradecerá una ubicación luminosa y con varias horas de sol. La circulación del aire alrededor de la planta también es importante, ya que ayuda a mantener el follaje en mejores condiciones. 

En cuanto al riego, es preferible aportar agua directamente sobre el terreno evitando mojar constantemente las hojas y las flores. Además, las podas permiten retirar ramas débiles, controlar la forma de la planta y estimular nuevos brotes. 

Si buscas una trepadora romántica y muy ornamental para una entrada, una fachada o una pérgola, resulta difícil equivocarse con un rosal trepador.

Jazmín: flores pequeñas y un aroma inconfundible

No todas las trepadoras con flor tienen que destacar por el tamaño de sus flores. En el jazmín, buena parte del atractivo está en su perfume. 

Sus pequeñas flores blancas pueden aportar un aroma muy reconocible a terrazas, patios y zonas de paso. ¡Seguro que lo has olido alguna vez! Dependiendo de la especie de jazmín encontramos diferencias importantes en cuanto a resistencia al frío, época de floración y comportamiento del follaje. 

Por eso, antes de comprar uno conviene comprobar de qué variedad se trata y si está adaptada a las condiciones del lugar donde queremos plantarla.

En general, agradece buenas condiciones de luz y un suelo con drenaje suficiente para evitar que las raíces permanezcan constantemente encharcadas.

Por eso, antes de comprar uno conviene comprobar de qué variedad se trata y si está adaptada a las condiciones del lugar donde queremos plantarla. 

En general, agradece buenas condiciones de luz y un suelo con drenaje suficiente para evitar que las raíces permanezcan constantemente encharcadas.

Clemátide: color sin ocupar demasiado espacio

La clemátide es otra de las grandes favoritas entre las trepadoras florales. Sus flores pueden ser muy llamativas y existen variedades en numerosos colores: morados, rosas, blancos, rojos o azulados. 

Una de las peculiaridades que suele asociarse a muchas clemátides es que agradecen tener la parte superior de la planta expuesta a la luz mientras la zona de las raíces permanece más fresca. 

Esto se puede conseguir colocando alguna planta baja cerca de la base o protegiendo ligeramente el terreno. 

Las clemátides trepan mediante pecíolos que se enrollan alrededor de soportes finos, por lo que funcionan especialmente bien sobre celosías, cables o estructuras con elementos relativamente estrechos donde puedan sujetarse. 

Buganvilla: una explosión de color para lugares soleados

Pocas enredaderas en flor llaman tanto la atención como una buganvilla completamente cubierta de color. 

Los tonos pueden ir desde el fucsia y el morado hasta el rojo, naranja, blanco o rosa. Curiosamente, la parte más llamativa que solemos identificar como flor son en realidad brácteas coloreadas que rodean unas pequeñas flores. La buganvilla necesita mucho sol para mostrar todo su potencial. 

También prefiere lugares relativamente protegidos y no lleva especialmente bien las heladas intensas, por lo que su comportamiento dependerá mucho del clima. 

En zonas con inviernos suaves puede convertirse en una trepadora espectacular para fachadas y terrazas. 

Madreselva: una trepadora atractiva y aromática

La madreselva es otra especie interesante si buscamos plantas enredaderas con flores que además aporten perfume al jardín. Sus flores tienen una forma característica y pueden presentarse en tonos blancos, amarillos, rosados o rojizos según la variedad. 

Tiene un crecimiento bastante vigoroso, por lo que conviene controlar su expansión mediante poda. Es una buena candidata para cubrir vallas o estructuras donde queramos crear una masa vegetal densa. 

Como siempre, hay que comprobar la especie concreta antes de plantarla, ya que existen diferentes variedades de madreselva con necesidades y comportamientos distintos. 

Pasiflora: una de las flores más originales

Si buscas algo diferente, la pasiflora merece una mención especial. Sus flores tienen una estructura tan peculiar que resulta difícil confundirlas con cualquier otra especie. 

Además, algunas variedades pueden crecer con bastante rapidez durante la temporada favorable. 

La pasiflora utiliza zarcillos para sujetarse, de modo que necesita una celosía, malla o soporte alrededor del cual pueda enrollarlos. Agradece ubicaciones luminosas y protegidas y necesita un terreno con buen drenaje. 

Es una opción especialmente interesante cuando queremos incorporar una trepadora con un aspecto algo más exótico.

Trepadoras con flor

¿Existen plantas trepadoras con flor todo el año?

La búsqueda de plantas trepadoras con flor todo el año es muy habitual, aunque aquí conviene matizar las expectativas. 

La mayoría de las especies tienen una época principal de floración condicionada por factores como la variedad, el clima, la temperatura, las horas de luz y los cuidados. 

En climas suaves algunas trepadoras pueden mantener floraciones muy prolongadas o producir flores durante varios periodos del año, pero es poco habitual encontrar una especie que permanezca cubierta de flores de forma continua los doce meses. 

Si queremos mantener interés visual durante todo el año, una buena estrategia puede ser combinar diferentes características. Por ejemplo, podemos elegir una trepadora de hoja perenne que conserve su follaje y combinarla con otra especie de floración especialmente intensa. 

Otra opción es utilizar varias plantas cuyas épocas de floración se sucedan. Así conseguiremos que el espacio vaya cambiando a lo largo de las estaciones sin depender de una única planta.

Cómo elegir una planta trepadora para exterior

Antes de acudir directamente a la variedad que tenga la flor más bonita, conviene valorar algunos aspectos prácticos. 

Cantidad de sol

Es probablemente uno de los criterios más importantes. Hay especies que necesitan varias horas de sol directo para florecer correctamente, mientras que otras toleran mejor una ubicación de semisombra. Observa el espacio durante varios momentos del día antes de decidir. 

Espacio disponible

No todas las trepadoras crecen igual. Una clemátide relativamente contenida y una glicinia adulta pueden tener dimensiones completamente diferentes. Hay que pensar no solo en cómo se verá la planta durante el primer año, sino en el tamaño que puede alcanzar después. 

Tipo de soporte

Las plantas trepan de maneras distintas. Algunas desarrollan zarcillos, otras enrollan sus tallos y otras necesitan que vayamos sujetándolas manualmente. Una rosa trepadora, por ejemplo, agradecerá que sus ramas se guíen y aten sobre la estructura. Una glicinia necesita además un soporte especialmente resistente debido al vigor que puede alcanzar. 

Exposición al viento

En balcones y terrazas elevadas, el viento puede convertirse en un factor importante. Las plantas jóvenes y las estructuras cargadas de hojas necesitan estar correctamente sujetas para evitar daños. 

Cuidados básicos de las plantas trepadoras con flor

Aunque cada especie tiene necesidades concretas, existen algunas recomendaciones generales. 

Riego

Durante los primeros meses después de la plantación debemos prestar especial atención al riego mientras las raíces se establecen. Una vez desarrolladas, las necesidades dependerán de la especie, del tamaño de la planta, de la exposición y de la época del año. 

Lo importante es evitar los extremos: ni dejar que el sustrato se seque constantemente ni mantener las raíces encharcadas. 

Abonado

En épocas de crecimiento activo puede ser conveniente utilizar fertilizantes adecuados para plantas con flor siguiendo siempre las dosis recomendadas. 

Añadir más fertilizante del necesario no provocará necesariamente más flores y puede terminar perjudicando a la planta.

Poda

En las trepadoras, la poda no solo sirve para mantener un aspecto ordenado sino que también permite controlar hasta dónde crecen, retirar ramas dañadas y, en determinadas especies, favorecer una mejor floración. 

Eso sí, no todas deben podarse en el mismo momento. Antes de cortar conviene conocer cuándo florece cada planta y si lo hace sobre ramas nuevas o sobre madera desarrollada la temporada anterior. Si quieres aprender mas sobre poda, te invitamos a leer nuestro artículo sobre Calendario de poda.

Guiado de las ramas

Especialmente durante los primeros años, tendremos que ayudar a muchas especies a ocupar correctamente la estructura. Podemos utilizar ataduras específicas para jardinería, evitando apretarlas demasiado para no estrangular los tallos conforme engrosan. 

Plantas trepadoras en maceta: ¿es posible?

Sí. No necesitas disponer de un gran jardín para disfrutar de plantas trepadoras con flor. Muchas pueden cultivarse en una maceta suficientemente grande siempre que adaptemos el recipiente al tamaño que alcanzará la planta. Es fundamental que disponga de buenos agujeros de drenaje y utilizar un sustrato adecuado. 

Elige tu maceta favorita

También debemos recordar que una planta cultivada en maceta depende mucho más de nosotros para recibir agua y nutrientes que otra plantada directamente en el terreno. En verano, especialmente si la maceta recibe muchas horas de sol, el sustrato puede perder humedad bastante rápido. 

La estructura de soporte también tendrá que ser estable. Una celosía demasiado pequeña o ligera puede quedarse corta rápidamente cuando la trepadora comienza a desarrollarse.

¿Qué trepadora con flor elegir?

La respuesta dependerá principalmente del espacio y del efecto que quieras conseguir. 

Si buscas una floración espectacular sobre una pérgola y tienes espacio suficiente, la glicinia planta puede convertirse en una de las grandes protagonistas del jardín. 

Para cubrir un arco o una fachada con un aspecto clásico, una rosa trepadora ofrece muchísimas posibilidades. 

Si valoras especialmente el aroma, puedes fijarte en jazmines o madreselvas. 

Para introducir flores llamativas en una celosía sin necesitar una estructura gigantesca, las clemátides ofrecen una gran variedad de colores. 

Y si dispones de un espacio muy soleado y protegido, una buganvilla puede aportar una intensidad de color difícil de igualar. 

Una forma diferente de aprovechar cada rincón del jardín

Las plantas trepadoras con flor permiten utilizar una dimensión del jardín que muchas veces olvidamos: la vertical. Una pared puede convertirse en un fondo vegetal, una pérgola en una zona cubierta de flores y una sencilla valla en el soporte perfecto para una planta que cambie por completo el aspecto del espacio. 

Pero elegir bien desde el principio es fundamental. Antes de plantar cualquier especie, piensa cuánto espacio tendrá dentro de unos años, cuántas horas de sol recibe la zona y qué tipo de estructura podrá soportarla. 

A partir de ahí solo queda escoger entre la variedad de enredaderas con flores disponibles y encontrar aquella que mejor encaje en tu jardín, terraza o balcón. 

Porque entre una glicinia cubierta de racimos violetas, una clemátide llena de color o una rosa trepadora rodeando una entrada, las posibilidades son muchas. La mejor será siempre la que esté adaptada al espacio en el que realmente va a crecer.Si además buscas sacar el máximo partido a cada rincón, puedes descubrir estas 5 ideas de decoración para terrazas pequeñas.

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